top of page

NUESTRO AUTÉNTICO PROPÓSITO: ANALIZANDO "SOUL"

  • circulocreativoms
  • 4 ene 2025
  • 11 Min. de lectura
Peter Docter y Kemp Powers (2020)
Peter Docter y Kemp Powers (2020)

"¿Sabes lo que dicen de un pez? El pez joven le dice a un pez viejo: ‘Estoy buscando eso que llaman océano.’ El pez viejo responde: ‘El océano. Eso es donde estás ahora mismo.’ El pez joven dice: ‘¿Esto? Esto es agua. Lo que quiero es el océano.’" - Dorothea Williams a Joe Gardner.


Antes de empezar mi discurso, creo que es prudente activar una doble alerta de spoilers. Porque esta vez no solo vamos a adentrarnos a la narrativa de una excelente película, sino que también indagaremos un poco en el trabajo de Estanislao Zuleta, filósofo colombiano. Abriéndoles las puertas no solo de mi mente a través de estas palabras, sino también las de mi vida y mi corazón. 


Y creo que también es importante aclarar que cada vez que me den la oportunidad de conversar con ustedes, será un chance para no solo hablar del buen cine; la invitación también es para que aprovechemos todos este espacio para hablar de temas de la vida que, desafortunadamente, pasan desapercibidos por cuenta de todos aquellos que elegimos evitar hablar de ello. 


Dirigida por Peter Docter y Kemp Powers, Soul es un largometraje que sigue a Joe Gardner, un profesor de música de secundaria con el sueño de convertirse en un pianista de jazz profesional. 


Después de años de una impaciente espera, finalmente consigue la oportunidad de su vida. Sin embargo, un inesperado accidente lo lleva al "Más Atrás", un mundo espiritual donde las almas descubren sus propósitos antes de nacer. Desesperado por regresar a su vida y cumplir su sueño, Joe une fuerzas con 22, una joven alma que no tiene interés en la vida en la Tierra. A través de sus aventuras, ambos aprenden valiosas e importantísimas lecciones sobre la pasión, el propósito y lo que realmente significa vivir.


Soul utiliza el lenguaje cinematográfico para transmitir estas profundas reflexiones sobre la vida, el propósito y la identidad. Generando un verdadero impacto emocional que resuena con diversas audiencias a lo largo del globo, independientemente de su edad o contexto cultural.


El lenguaje visual de este largometraje fue pensado para crear mundos contrastantes. Por un lado, se nos presenta a la tierra con colores cálidos y detalles realistas, simbolizando lo tangible, lo prosaico. Mientras que por el otro, se nos muestra el Gran Antes y el Más Allá con una paleta de colores suaves, líneas abstractas y una estética minimalista, lo cual hace hincapié en la idea de lo etéreo. 


Estas decisiones visuales generan una sensación de calma que quienes han visto la película describen y opinan en común; invitando a la audiencia a pensar en la trascendencia del alma, el significado de la vida y lo sublime de la existencia. Todo esto, acompañado de una narrativa profunda que nos dibuja de una manera muy noble y tierna los conceptos de “Propósito y Autenticidad”. 


Por su parte, la banda sonora, compuesta por Trent Reznor, Atticus Ross y Jon Batiste, juega un papel más que fundamental: el jazz, representado en y a través de Joe Gardner, simboliza la pasión y la conexión emocional con nuestro presente. Mientras que por otro lado, la música del Gran Antes utiliza sonidos más etéreos que inducen una sensación de paz y asombro. Este contraste refuerza el mensaje de vivir en el momento y valorar las experiencias que como seres humanos enfrentamos todos los días.


Desde su estreno, Soul ha generado debates entre los fanáticos sobre la importancia de vivir conscientemente y sobre cómo encontrar el sentido de la vida en el valor de la cotidianidad. Numerosos usuarios en distintas redes sociales han compartido sus experiencias personales sobre cómo esta película los motivó a reconsiderar sus prioridades y apreciar más el día a día, generando un efecto terapéutico colectivo.


A partir de aquí, quiero desviarme un poco de Soul y quisiera hablarles un poco sobre “Elogio de la dificultad”, el ensayo del filósofo colombiano Estanislao Zuleta. Y antes de que crean que una cosa nada tiene que ver con la otra, vale la pena mencionar que este escrito es una reflexión filosófica sobre la importancia del esfuerzo, la superación personal y el enfrentamiento con la realidad como elementos esenciales para el crecimiento humano. Zuleta critica el buscar las soluciones fáciles y evitar el sufrimiento, argumentando que la vida plena y auténtica se encuentra en el proceso constante de cuestionamiento, lucha y confrontación con las dificultades. 


Este ensayo nos dice que la felicidad no yace en la comodidad o en la ausencia de problemas, sino en la capacidad de afrontar los desafíos con una actitud crítica y reflexiva; enfatizando el valor del respeto por la diferencia y la importancia de mantener una voluntad constante de cambio, sin caer en dogmatismos o en el pesimismo.


En esencia, el escrito de Zuleta nos invita a revalorizar la complejidad y el esfuerzo como caminos para alcanzar una vida más rica y significativa, alejándose de las soluciones simplistas y del conformismo.


En Soul, Joe Gardner cree que su propósito es tocar jazz, y piensa que su vida solo tendrá sentido si logra su sueño. Pero con el tiempo descubre que la verdadera riqueza está en vivir plenamente cada momento, incluso en las pequeñas experiencias o en los malos y dificultosos momentos.


Zuleta en su ensayo defiende con fuerza que el sentido o significado de la vida no está en evitar la dificultad sino en enfrentarla, crecer a través de ella… abrazarla. Ambas obras, Soul y Elogio de la Dificultad, invitan a redefinir el propósito, nuestro propósito individual, no como un destino final sino como un proceso de constante y continuo aprendizaje, esfuerzo y ajuste.


Soul trae consigo una propuesta que se atreve a cuestionar la idea de que una “chispa” pueda definir toda tu vida. La revelación de que la vida es mucho más que un propósito único resuena con la visión de Zuleta sobre la complejidad de la existencia. 


Zuleta hace una crítica a la búsqueda de soluciones fáciles como un obstáculo para el desarrollo individual, destacando que el enfrentamiento con las dificultades es lo que nos hace crecer y, a su vez, lo que le da el significado a la vida.


Gardner y 22, el alma que inicialmente no tiene interés alguno por vivir, atraviesan un proceso de autoconocimiento que les permite aceptar sus propias limitaciones y potenciales. Esto se alinea a la perfección con la propuesta de Zuleta de “valorar las diferencias y el respeto” como fuentes de enriquecimiento personal y colectivo. 


Ambas obras invitan al espectador o lector a reconsiderar su visión del propósito, el éxito y la vida diaria. Dónde Soul lo hace desde el aspecto emocional y artístico, Zuleta lo hace desde el razonamiento filosófico, pero ambos llegan a un punto similar: enfrentar las dificultades y aceptar que un propósito único no nos define es fundamental para vivir una vida auténtica y significativa.


Finalmente, podría incluso afirmar que Soul fácilmente puede ser vista como una representación visual y narrativa del mensaje filosófico de Zuleta: la vida plena no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de encontrar sentido en cada experiencia, por más difícil que sea.


La vida es frágil


La vida es algo tan frágil. En un segundo todo puede cambiar y, desafortunadamente, muchos de nosotros requerimos de experiencias cercanas a la muerte para entenderlo. 

En el mundo consumista, narcisista y plano en el que vivimos hoy se nos ha vendido esta idea de que valemos por lo que hacemos, por lo que logramos, como si nuestra esencia, nuestra chispa de vida, no valiera nada a menos de que nuestro nombre y/o nuestro rostro haya quedado registrado como el de una persona ejemplar, pulcra, limpia. Como si el precio de vivir fuese el de ser perfecto e impecable.


En este orden de ideas, yo creo que para poder expresarles mis opiniones sobre Soul, y sobre Elogio de la dificultad, con precisión, es necesario que yo les cuente algo de lo que nunca he hablado en público. Algo que solo le he contado a personas a quienes realmente considero muy cercanas, y aún así, lo más profundo que he llegado a compartirles sigue siendo la punta del iceberg de esta historia. De hecho, no creo que vaya a entrar mucho a detalle al respecto aquí tampoco; es simplemente un dolor y un vacío bastante duros de hace muchos años. 


AÑO 1998. CARTAGENA DE INDIAS, COLOMBIA. 


Desde muy temprana edad, un Edgar Saúl de unos 2 o 3 años, mostraba una fascinación inmensa hacía el agua. El mar, las piscinas, la alberca de la casa de mi abuela; si podía sumergirme y en lo profundo sentir mi corazón latir más lento, yo era feliz. 

Esto despertó en mi papá un interés profundo por explorar esa curiosidad que yo tenía. Era un lugar común para ambos ya que él siempre ha sido muy deportista. Todos los fines de semana el plan era ir a las playas de Marbella o a las piscinas del Country Club de San Fernando.


Naturalmente, ya que mi interés era tan intenso, a los 4 años empecé clases de natación y asistí a mi primera competencia a los 6. Con el tiempo, aprendí que mi vida era nadar, nada más. La fascinación de todas las personas que me veían mover con tal facilidad a través del agua se convirtió en mi cotidianidad. 


En poco tiempo las clases, ahora entrenamientos, se convirtieron en parte de mi rutina. Mi vida era ir al colegio y entrenar. Por supuesto que a los 9 años, ya la natación era mi carrera escogida. Edgar Saúl iba a ser nadador profesional. 


Los viajes cada dos semanas, los hoteles, las muchas y diferentes piscinas a lo largo del territorio colombiano. Una experiencia bastante linda, la verdad, sobre todo a esa edad. Lleno de ilusiones, de vida, conociendo gente, aprendiendo, compitiendo. 


Estos viajes eran a veces con mi abuela materna o a veces con mi papá y/o mamá. A veces también iba solo, encargado a algún adulto o al entrenador. Para cuando tenía 10 años, ya había conocido gran parte del territorio nacional. 


A los 10 mi papá también me regaló una guitarra, porque él siempre había querido aprender y tal vez yo era la manera en que él quería curar esa frustración. Y aunque desde temprano empecé a recibir clases que inicialmente yo no quería, la natación seguía siendo el centro de mi vida. Entre el colegio y la piscina, realmente no había mucho tiempo para otras actividades.  


Los años pasaron y se presentó la oportunidad de ingresar a un grupo de entrenamiento más profesional, con entrenadores de alto nivel y la oportunidad de cumplir con mi propósito: ser el mejor. Destacar. Sobresalir. Ganar. 


Era el año 2008 y el ritmo de vida que llevaba era muy agradable, porque no había muchos compromisos tampoco. El colegio nunca fue mi fuerte ni tampoco una prioridad, por ende mi tiempo, foco e interés siempre estuvo en nadar. Sentía que eso era lo más importante. 

Los viajes, las amistades a lo largo del país, las noches con los compañeros y compañeras del club. En los hoteles, jugando billar, cartas, videojuegos, riendo a carcajadas. Los paseos con las otras familias. Las salidas a comer. Las competencias, toda una aventura. 

A inicios del 2009 tuve la oportunidad de participar en unos clasificatorios intercolegiados que, a través del colegio al que asistí, me permitirían ir a un campeonato nacional muy importante. Campeonato del que salí con dos medallas de oro y dos de plata. Todo estaba listo para asistir al siguiente round de la competencia que sería en Caldas, Manizales en julio de 2009. 


Una semana antes del viaje, asistimos todos a una reunión con el comité de la liga departamental de Bolívar. Nos dieron un Kit con vestidos de baño, gorros, suéteres, pantalones, zapatos y la bendición para traer el oro de vuelta a casa. 


Ese domingo, unos 5 días antes del viaje, mi papá y mamá nos llevaron de paseo a Bocachica, una isla en Cartagena. Donde planeábamos dar gracias y ponerle las mejores energías al campeonato, al igual que descansar y reposar antes del gran día. 


Esa noche después de regresar de la isla, un fuerte dolor en el abdomen me despertó a mitad de la noche. Me ingresaron al hospital una mañana de julio en 2009 y me dieron de alta casi mes y medio después; más el tiempo que estuve en reposo en casa para un total de casi 3 meses tratando de no morir. 


En esos aproximados 90 días, un Edgar Saúl de 14 años enfrentó en carne viva la posibilidad de morir; dado por muerto, como un caso perdido. En un quirófano, con las tripas llenas de suciedad y extendidas a lo largo de una mesa sobre la que médicos cirujanos profesionales y especializados en gastroenterología lo registraban, limpiaban y reparaban. 


Los doctores dijeron que les tomó casi 3 horas y media resolver el problema que tenía mi intestino y cuyos detalles específicos elijo reservarme hasta la tumba. Desperté confundido en la sala de recuperación, solo para encontrarme de frente con la cara de sorpresa y conmoción de una enfermera que gritó con fuerza: “¡Se despertó!”


Durante mi estancia en la clínica, muchas cosas pasaron. Y aunque seguí nadando un par de años más, nunca volvió a ser lo mismo, nunca volví a ser el mismo. Me enfoqué entonces en mi otro verdadero amor: el arte. Donde todavía estoy.  Y aunque nunca volví a nadar de manera competitiva, el agua y yo seguimos siendo uno solo. De hecho, lo que más extraño de no vivir en Cartagena es lo envidiablemente cerca que estaba el mar. 


Mi vida se transformó por completo aquel julio de 2009, y desde entonces el cambio es la única constante que me acompaña. Creía que, como Joe Gardner con el piano y el jazz, mi único propósito, mi destino, mi chispa única y absoluta era la natación. Y pasé gran parte de mi vida creyéndome menos y sintiéndome culpable por haber renunciado luego de salir del hospital. 


Pero si algo he aprendido con el tiempo, ahora que estoy apunto de cumplir 30 años, es que la vida es mucho más que un único propósito. Personalmente, me encuentro en un eterno viaje de autodescubrimiento y experimentación de mi humanidad al máximo. Porque he entendido que la verdadera satisfacción, el verdadero significado de la vida para mí, está en el día a día. En la cotidianidad. Dedicado a una introspección y a la constante apertura de mi mente y corazón.


Siento que eso es lo que hace que esta película me guste tanto. Soul explora unos temas que resuenan demasiado conmigo y los narra desde una perspectiva muy cercana a mi caso en particular. Siento que cuando Joe se da cuenta de que vinimos a este mundo a vivir una experiencia humana dentro de la cual solo tenemos una oportunidad, un tiquete de ida sin regreso, soy yo volviendo a mi casa después de que me dijeran muchas veces que la única salida de ese hospital era la muerte. Esos días yo entendí que lo realmente importante es disfrutar de todo, porque lo hermoso de lo efímero de las cosas es que podemos disfrutarlas una sola vez, en una sola vida y siento que el ritmo que llevamos como sociedad en estos tiempos, y a donde vamos, nos ha hecho perdernos de muchas de las cosas hermosas que tiene el estar vivo. Cuando yo entendí eso, un peso se levantó de mí, liberándome; ayudándome a ver que lo que vine a vivir fue todo y no solo una cosa en particular. 


Que la natación, la guitarra, los videos, las fotos, son más bien el lenguaje que uso para interactuar con mi entorno. Y que aunque son lo que me hace yo de muchas maneras, no define quien soy yo. Porque lo que somos es una masa de energía en constante evolución… En constante cambio. 


Soul y Elogio de la Dificultad, por supuesto, son dos obras que se atreven a hacer preguntas sobre la vida que muchas veces nos aterra preguntarnos a nosotros mismos y eso es algo que las hace ser inigualablemente reales; por eso resuenan con tantas personas alrededor del mundo. Te abre los ojos, te hace pensar. 

Soul es una historia de resiliencia, de amor propio, que invita a redefinir nuestros conceptos de propósito, destino, autenticidad. Y es a su vez un fuerte recordatorio de que estamos aquí para vivir todo, para sentir todo.


ESCUCHA SLC PODCAST AQUI: https://linktr.ee/sinlimitecinematico

Follow @sinlimitecinematico el club de los cinefilos empedernidos si te gusta este tipo de contenido como este. #SinLimiteCinematico


 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • X
  • YouTube
  • LinkedIn
  • TikTok
  • Facebook
bottom of page