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NO TODAS LAS HISTORIAS SE CUENTAN CON PALABRAS: ANALIZANDO "ENTER THE VOID"

  • circulocreativoms
  • 19 nov 2023
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 4 ene 2025


GASPAR NOE (2009)
GASPAR NOE (2009)


Siempre me ha obsesionado el cine. Desde que era niño, el séptimo arte ha sido parte fundamental de mi crecimiento y desarrollo de mi personalidad. Por eso, siento que es bastante  lógico comenzar esta conversación hablando de aquello que, dentro del arte de hacer películas, más me obsesiona. Hoy quiero hablar de algo que, en mi opinión, cambió no solo la manera en que percibimos el cine, sino también la vida misma.


Por supuesto que para entender con más precisión lo que el título de este video nos dice, vamos a entrar a las profundidades de la mente de uno de los directores más brillantes de este siglo: Gaspar Noé; para así poder entender un poco más los alcances que puede permitirnos el contar historias a través de sensaciones, involucrando a la audiencia en una experiencia inmersiva; todo construído y utilizado con la única finalidad de permitirnos explorar la mente, las emociones y hasta el alma.


Primero, debemos ir al año 2009, cuando el mundo vio por primera vez “Enter the Void”, el tercer largometraje de Gaspar Noé. Y creo que la manera en que este film está hecho, me sirve como el ejemplo perfecto para elaborar un poco más mi idea: La dirección de cámara, los planos en primera persona, la repetición y el caos, entre otros elementos, reflejan cómo la vida del protagonista le pasa por enfrente a segundos de su muerte y cómo rápidamente su alma abandona su cuerpo… e invita a la audiencia a hacer más que solo ver o escuchar, nos llama a estar allí, dentro, a vivenciar esta experiencia supra, extra corporal con el protagonista.


Este largometraje básicamente nos lleva a un viaje a través de la vida de Oscar, un traficante de drogas que vive en Tokio, Japón. Cuando era niño, él y su hermana Linda fueron separados tras un trágico accidente en el que, lamentablemente, padre y madre murieron. Desde ese punto, vemos cómo la vida de Oscar tomó rumbo muchos años después y presenciamos un emotivo reencuentro con su hermana, que marca el inicio cronológico de esta historia. 


Hay algo en esta película que te hace llorar y sentir hasta los huesos cada pequeño detalle de la historia y de las experiencias de los personajes, no sé, algo que te lleva a reflexionar sobre la muerte, sobre la vida, la familia e incluso sobre ti mismo desde una perspectiva completamente distinta. Y ese “algo” no lo entendí sino hasta que me senté a ver una vez más este largometraje para realizar este video. 


Durante la infancia, soñamos con muchas cosas, y creo especialmente a esa edad es de humanos mirar de vez en cuando hacia lo que creemos que será nuestro futuro. Pero es curioso, porque de niños solemos imaginar la vida como perfecta, utópica, idealizada y por eso nuestra visión del mañana suele ser diferente a como termina siendo todo en realidad; ya que en ese entonces no sabemos que existen cosas como los “problemas” o los “conflictos” o que simplemente la vida no es perfecta ya está. De niños muy rara vez pensamos en cosas como que nuestros padres pueden morir, o que incluso nosotros podemos morir en cualquier momento. En general, simplemente no notamos los problemas a nuestro alrededor. Ya sea porque carecemos de la experiencia de vivir o tal vez porque somos bendecidos con el manto de la ignorancia, permitiéndonos así experimentar el aquí y el ahora de una manera plena y completa. 


Enter the Void utiliza esa idea de “inocencia” o “ignorancia infantil” para recrear la idea de perder a tus guardianes y emprender una vida en solitario separado de todo y todos a quienes conoces, tintando con un enfoque oscuro el concepto de “orfandad” y “soledad”, el punto de partida de nuestros dos protagonistas, Oscar y Linda. Suceso que marcará no solo sus caracteres y personalidad, sino que también definirá las decisiones que ambos tomarán a lo largo de toda su vida. 


En esta película, nada es precisamente lineal y el director no usa muchas palabras para explicar los acontecimientos. Por el contrario, Noé utiliza un repertorio de elementos visuales que de una manera muy acertada le ayudan a recrear y comunicar cómo realmente  funciona la mente de sus personajes. Y cuando hablo de “elementos visuales”, no me refiero solo a la cámara, aunque esta juega un papel bastante importante, sino también al diseño de escenarios, los efectos visuales, la repetición de secuencias que pensamos haber visto antes, pero que no habíamos visto realmente. Esto acompañado de un diseño de sonido exquisito y una banda sonora magistral, resultan en lo que en esencia  es la magia de este largometraje.


Ahora, yéndonos más hacía adentro, vale la pena mencionar que a Gaspar Noé se le conoce por su enfoque experimental y transgresor. Y es precisamente por esto, que diseñó Enter the Void como una experiencia inmersiva y sensorial. La película es un drama psicológico con fuertes elementos de experimentalismo e inspirado en obras como “El libro tibetano de los muertos”, en el cual se exploran las etapas de la vida después de la muerte. A través de planos subjetivos y secuencias que imitan un viaje astral, Noé utiliza la perspectiva en primera persona casi en su totalidad para sumergirnos en la mente del protagonista.


La cinematografía, a cargo de Benoît Debie, es fundamental para esta inmersión. Debie utilizó cámaras especiales y movimientos de grúa complejos para recrear la sensación de flotar en el espacio, una técnica que se mezcla con el uso de luces de neón y efectos visuales psicodélicos que representan los estados alterados de conciencia de Oscar. Estas decisiones visuales se complementan con un diseño sonoro envolvente a cargo del legendario Thomas Bangalter (de Daft Punk), quien crea una atmósfera tensa e hipnótica con sonidos distorsionados, latidos cardíacos y ecos ambientales provocando una mezcla de elementos y recursos visuales y auditivos que cautivan y seducen a la audiencia dentro de una experiencia que eriza la piel, agua los ojos y estremece el corazón.


El rodaje se llevó a cabo principalmente en Tokio, lo que agrega un nivel más de alienación y caos urbano al viaje. Gaspar Noé mencionó en entrevistas que quería que la película se sintiera como una mezcla entre un videojuego y un sueño lúcido, y lo logró de una manera magnífica mediante el uso de flashbacks, recuerdos y loops temporales que desdibujan las líneas entre la realidad, la memoria y la percepción de los personajes, del público y de la película misma.


Desde el primer momento, la película introduce el concepto de la vida y la muerte. Presentando desde una etapa muy temprana el libro tibetano de los muertos, que nuestro protagonista recibe de parte de un amigo cercano, permitiendo a la idea de la muerte transformar la historia por completo. A través de ese libro y, por supuesto, del uso de drogas fuertes, somos testigos de un desfile de visuales psicodélicos que nos ayudan a entender no solo cómo Oscar percibe la realidad, sino también cómo el director interpreta la vida después de la muerte y, especialmente, lo que hay entre ambos estados.


Vivimos un viaje caótico y hermoso no solo por la vida de Oscar, sino también, y principalmente, por su muerte. He visto esta película varias veces y cada vez estoy más seguro de que no es nada fácil de digerir. Desde el momento en que la vida de Oscar termina, la película se convierte en una obra cinematográfica  interesante, confusa, abstracta, turbia… surreal.


Como ya lo he mencionado antes, Enter the Void no es solo una película; es una experiencia audiovisual diseñada para sacudir al espectador. Su enfoque experimental ha sido aclamado como una obra maestra por algunos y criticado como excesivo por otros. Sin embargo, no cabe duda de que representa una innovación en el cine moderno al redefinir cómo contar historias a través de lo visual y lo sensorial, desafiando nuestras ideas preconcebidas sobre lo que una película puede o debería ser.


Este viaje introspectivo no sólo explora temas como la muerte, el duelo y la desconexión, sino que también nos enfrenta a cuestiones existenciales universales, todo mientras desdibuja los límites entre realidad y percepción, mientras el metraje nos permite irnos con Oscar lejos a donde la mente no puede llegar sin perderse.


Es una película que no deja indiferente a nadie. Puede incomodar, fascinar o incluso agotar, pero sin duda logra su objetivo: hacernos sentir. Con una cinematografía innovadora, un diseño sonoro hipnótico y un uso magistral de los efectos visuales, Gaspar Noé redefine lo que significa contar historias a través del cine.


Enter the Void es una película que ocupa un lugar bastante especial en mi corazón. No solo por lo increíble que es, sino porque desde el primer momento en que la vi hace casi 10 años ya hasta ahora, me ha servido como un recordatorio del verdadero valor de la vida. El concepto de la “familia”, de la “soledad” y de  cómo nuestras propias decisiones pueden llegar a llevarnos a callejones sin salida, de los que solo se escapa en espíritu. 


También siento que este film es tan importante para mí, porque fue verdaderamente muy confrontativo. De niño uno de mis más grandes temores era que mi papá o mi mamá murieran… y Enter the Void hizo un buen trabajo recreando el terror que me provocaba la idea de perderlos y la conmoción que todo esto me hacía sentir. Una obra verdaderamente triste, hermosa y, sobre todo, REAL.


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